Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega. Las cookies que se clasifican según sea necesario se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las características básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador solo con su consentimiento. También tiene la opción de optar por no recibir estas cookies. Pero la exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar su experiencia de navegación.
Imprescindibles
Las cookies necesarias son absolutamente esenciales para que el sitio web funcione correctamente. Esta categoría solo incluye cookies que garantizan funcionalidades básicas y características de seguridad del sitio web. Estas cookies no almacenan ninguna información personal.
No imprescindibles
Estas cookies pueden no ser particularmente necesarias para que el sitio web funcione y se utilizan específicamente para recopilar datos estadísticos sobre el uso del sitio web y para recopilar datos del usuario a través de análisis, anuncios y otros contenidos integrados. Activándolas nos autoriza a su uso mientras navega por nuestra página web.
Josephine Traughton tiene veintitrés años y está ingresada en un hospital psiquiátrico en las afueras de Londres. Buena estudiante en Oxford, le costaba siempre encontrar «la respuesta oportuna» (que sustituía por una risa nerviosa) cuando le ... Seguir leyendo
info
Josephine Traughton tiene veintitrés años y está ingresada en un hospital psiquiátrico en las afueras de Londres. Buena estudiante en Oxford, le costaba siempre encontrar «la respuesta oportuna» (que sustituía por una risa nerviosa) cuando le hablaban y en las fiestas, además de personas, veía animales. Después de la muerte de su madre por un accidente doméstico, se derrumbó. Ahora, en el hospital, los médicos consideran que su situación es tan favorable que ya puede salir a trabajar y la ponen a catalogar los libros de la biblioteca de un viejo coronel. Todo el mundo la anima, o al menos la compadece. Pero un día conoce a un paciente del pabellón masculino con «neurosis por ansiedad» derivada de sus «problemas con las mujeres». Es un joven culto, desenvuelto, escéptico, que domina el lenguaje psiquiátrico y dice frases en latín y francés. A partir de entonces el mundo de Josephine cambia. Nunca había hecho mucho caso a quienes le «hablaban de volver al “mundo real”, como si hubiera dos: el bueno y el que convenía evitar»; pero su relación con el joven ahora sí le parece que le da «cierto contacto con el mundo real». Escrita dos años antes que La campana de cristal de Sylvia Plath, con la que es inevitable trazar algún vínculo, Al pie del muro (1961) es pionera en la novelización de una experiencia psiquiatrizada, a cargo de una mujer que no se cansa de afirmar: «Lo que yo quiero es vivir, sentir. Nací para algo más que la simple salud mental». Ver las cosas desde su punto de vista nos desvela cuán triviales y arbitrarias pueden ser la realidad «normal» y sus reglas. La novela, sesenta años después de su publicación, no ha perdido vigor y resulta de una intensidad –a veces sólida, a veces alucinada– extraordinaria.